Cada sábado por la mañana, unos diez millones de personas juran en la Región de Murcia que no volverán a probar el alcohol en su vida. Además, en Santomera, cientos de miles de personas dejan el tabaco para siempre al menos una vez a la semana.
La gente a veces dice adioses para aliviarse la conciencia nada más. Adioses definitivos que de definitivos tienen lo que Ana Rosa Quintana de intelectual. Luego están los seiscientos millones de parejas de España que tienen una relación basada en quererse locamente por ejemplo un mes y odiarse un par periódicamente. Porque otras veces los adioses se dicen porque le da a uno por ahí o porque se cree que deben decirse, aunque en el fondo se desee que más bien quieran decir hasta luego o, al menos, hasta dentro de mucho tiempo. A veces uno lo dice esperando que le digan, no, adiós no.
Pero ya he aprendido que eso no sirve de nada, que cuando uno cree que debe despedirse, por algo será. Que en esos casos no hay hasta luego que valga. Por eso aprovecho esta entrada para decir adiós (definitivamente) a Mattown y a todas las cosas y personas de las que me he despedido de mentirijilla alguna vez.
Os doy las gracias a todos los que me habéis seguido o habéis creído digno de interés leerme en alguna ocasión. Quiero dejar claro que de lo que me despido es del blog, no de sus lectores, pues puede que algún día vuelva a publicar. Lo que es seguro es que no lo haré aquí.
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Y para lo que me queda en el convento… voy a hacer como esos viejos que, ya que son viejos, aprovechan para decir todo lo que piensan, porque total qué más les da, si la vida la tienen resuelta igual. Yo el blog lo tengo resuelto también, así que voy a soltar todo lo que me apetezca antes de darle la extremaunción:
Y para lo que me queda en el convento… voy a hacer como esos viejos que, ya que son viejos, aprovechan para decir todo lo que piensan, porque total qué más les da, si la vida la tienen resuelta igual. Yo el blog lo tengo resuelto también, así que voy a soltar todo lo que me apetezca antes de darle la extremaunción:
1. Odio las películas de Julio Medem. Y no por los mismos motivos que la AVT, es decir, no creo que sea un terrorista por haber hecho un documental. Lo que pasa es que, con todos mis respetos, Los amantes del círculo polar y Lucía y el sexo son las dos pelis más cursis que he visto en toda mi vida. Joder, ¿por qué tienen que hablar tan bajito siempre todos los personajes? ¿por qué no pueden dejar de decir cursiladas ni para ir a mear? A lo mejor es que yo soy más bien bestia. Que a mí “me acuerdo de ti, me cago en tus muertos” me parece una frase mucho más romántica que el diálogo de Los amantes del círculo polar en la escena en la que están en una tienda comprando corazones. A mí la frase esa de “los mejores corazones son los rojos”, dicha así, tan flojita, me dejó la boca como si me hubiese tomado una caja entera de pastillas de sacarina, no sé si me explico. Pero vamos, que para gustos los colores…
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2. Hoy he visto en el metro a una abuela clavadita a Chus Lampreave y casi le pido un autógrafo. Yo a esa señora la quiero casi tanto como a mis abuelas, de verdad.
2. Hoy he visto en el metro a una abuela clavadita a Chus Lampreave y casi le pido un autógrafo. Yo a esa señora la quiero casi tanto como a mis abuelas, de verdad.
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3. Me da rabia no haber llegado a las cien entradas, sobre todo porque llevo noventa y seis. Y es que yo soy muy de números redondos. Porque uno termina un blog a la centésima entrada y queda como un señor, pero lo termina a la noventa y seis y no sé, no es que quede mal, pero una entrada especial número 100 es una cosa muy bonita de hacer que, de momento, me voy a perder. Sin embargo, yo creo que de tanto estirar el blog, al final se me iba a romper, así que mejor lo dejamos ya porque para escribir entradas relleno, no escribo nada, que yo creo que a la entrada cien no llegabais ya del aburrimiento. Os lo digo de corazón.
3. Me da rabia no haber llegado a las cien entradas, sobre todo porque llevo noventa y seis. Y es que yo soy muy de números redondos. Porque uno termina un blog a la centésima entrada y queda como un señor, pero lo termina a la noventa y seis y no sé, no es que quede mal, pero una entrada especial número 100 es una cosa muy bonita de hacer que, de momento, me voy a perder. Sin embargo, yo creo que de tanto estirar el blog, al final se me iba a romper, así que mejor lo dejamos ya porque para escribir entradas relleno, no escribo nada, que yo creo que a la entrada cien no llegabais ya del aburrimiento. Os lo digo de corazón.
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4. Elena hace unas fotos preciosas, con todas las letras. Me declaro su fan incondicional.
4. Elena hace unas fotos preciosas, con todas las letras. Me declaro su fan incondicional.
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5. Gracias especialmente a Pilar, Danae Rain y Supersalvajuan, por haberme comentado tan habitualmente y por haberme seguido incluso en las malas rachas.
5. Gracias especialmente a Pilar, Danae Rain y Supersalvajuan, por haberme comentado tan habitualmente y por haberme seguido incluso en las malas rachas.
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6. Acabo de leer en El País que han declarado, hará cosa de una hora, la anarquía en el Reino Unido. Al parecer la Reina ha salido al balcón y ha tirado la corona a la plaza al grito de “¡PA’ QUIEN LA COJA!”, con tan mala suerte que ha caído en manos de un punkarra de mucho cuidado, de esos que se pasean por Candem Town con sus crestas y sus chupas y sus cadenas. Así que nada, anarchy in the UK!
6. Acabo de leer en El País que han declarado, hará cosa de una hora, la anarquía en el Reino Unido. Al parecer la Reina ha salido al balcón y ha tirado la corona a la plaza al grito de “¡PA’ QUIEN LA COJA!”, con tan mala suerte que ha caído en manos de un punkarra de mucho cuidado, de esos que se pasean por Candem Town con sus crestas y sus chupas y sus cadenas. Así que nada, anarchy in the UK!
Y hasta siempre.






